Los medios de comunicación nos han salvaguardado de las noticias provenientes de Islandia. No hubo televisiones que retransmitieran cómo los islandeses se negaban en rotundo a socializar las pérdidas de la banca; no hubo radios que retransmitieran cómo un Gobierno en bloque dimitió a costa de la crisis; ni periódicos que nos cuenten cómo se está redactando la nueva Constitución. Apenas nos han llegado noticias siendo, una revolución mucho más posible en las democracias europeas que las surgidas en los países del norte de África.No debe interesar demasiado este tipo de revoluciones, populares, pacíficas y que han reformado de arriba a abajo Islandia. Es posible que su revolución sea demasiado ejemplarizante.
El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.


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